朴玉洙 PASTOR OCK SOO PARK

  • 1. Mi testimonio personal / El día de mi salvación

  •  

    Mi testimonio personal

     

    El 8 de agosto del año 1994, el avión que llevaba a nuestro grupo, había llegado al aeropuerto de la ciudad de Nairobi, Kenia, a las 9:15 pm. Fue la primera vez que puse los pies en la tierra de África. Estando en el aeropuerto de Kenia, después de recuperar nuestro equipaje y completar los trámites de entrada, vimos que había muchas personas vestidas con ropas muy humildes y andrajosas a la espera de sus familiares y amigos. Entre ellas, pudimos ver fácilmente a caras conocidas, eran las hermanas Doroti y Deto. Ellas nos recibieron con mucha alegría y después nos llevaron en su coche al lugar donde habíamos de hospedarnos. Esa noche, fue la primera vez que ore a Dios en la tierra de África. "¡Señor!, no es que yo te haya servido, sino que yo fui servido por ti. Tu fiel cuidado y tu eterna guía hicieron de una persona mala, sucia y sin valor como yo, un predicador del evangelio. Y ahora, me permites incluso llegar hasta la tierra de África. Señor, no es que yo te haya servido, sino que yo fui servido por ti hasta ahora. A partir de hoy, yo quiero servirte Señor! Por favor, acepta mi adoración!". 

     

    De todo corazón deseaba servir a Dios. Hasta entonces, aparentemente estaba sirviendo al Señor, pero al mismo tiempo me encaprichaba por ir detrás de mi lujuria. A pesar de todo eso, el Señor no me volvió la espalda ni una sola vez y con fidelidad se mantuvo a mi lado. Cada vez que me encontraba en dificultades y en problemas, El siempre me ayudó, guió y se ocupó de mí. Al mirar atrás hacia este hecho, yo no podía dejar de decirme que no fui yo quien había servido a Dios, sino que fue Dios quien había hecho todo la obra. Oré de rodillas ante el Señor y le dije, "¡Padre! Me gustaría servirte a través de este ministerio en África. Te pido que me des la oportunidad de servirte en esta tierra". Estuve en muchos países predicando el evangelio. A pesar de que en todos ellos sentí un fuerte deseo por testificar de la palabra de Dios, África fue el lugar que mas motivado me sentí a hacerlo. Cuando comencé el ministerio allí, no quise volver a Corea. En mi se creó  un fuerte y sincero deseo de permanecer y predicar el evangelio. Sin embargo, cuando me puse a pensar en la obra del evangelio en Corea, en el seminario teológico, en las iglesias, en las cruzadas evangelísticas y demás, me vi forzado a regresar. De regreso a Corea, una fuerte nostalgia quedó en mi corazón. Me decía continuamente "¿Por qué tengo que regresar nuevamente a Corea?".   

     

    Al día siguiente, acompañados por las hermanas Doroti y Deto, después del desayuno fuimos a visitar al lugar donde se habría de realizar la cruzada evangelística, el cual era un gran estadio. En la cruzada notamos que no había un solo espacio para tomar sombra, aparte del palco real del gran estadio. Sin embargo, alrededor de tres mil africanos estaban sentados bajo la luz del sol, escuchando el sermón. Cuando el pastor del lugar predicaba en inglés había otra persona que traducía el mensaje a la lengua natal. Cuando vi la actitud sincera y seria de los africanos para escuchar el sermón, no pude frenar mi deseo de testificarles y compartir con ellos mi corazón.   

    Fuimos junto a los patrocinadores de la cruzada, y me presenté a ellos. Me saludaron de una manera muy entusiasta, me dieron un porta nombre y designaron mi horario de predicación. Después de participar de la cruzada evangelística ese día, regresamos todos a nuestras habitaciones. 

      

    En una Expo en 1993 que se celebró en la ciudad de Tae-Jeon en Corea, unos hermanos jóvenes de nuestra iglesia prepararon unos volantes en inglés, y con esos volantes, predicaron el evangelio a muchos extranjeros que asistieron a la Expo. Entre ellos, los extranjeros que vinieron de Kenia, oyeron el evangelio y recibieron la salvación. De esta manera, los hermanos de la iglesia empezaron a pasar tiempo con los kenianos. Todas las tardes después del trabajo, los hermanos visitaban el apartamento donde se hospedaban estos extranjeros, tenían comunión con ellos, compartían la Palabra y oraban juntos.   

    Un día, uno de los hermanos de nuestra iglesia se acercó a mi y me dijo: "Pastor, me dio lástima ver la situación de los kenianos. Dado que el precio de la comida en Corea es tan alto, no pueden darse el lujo de comprar alimentos adecuados. Así que sólo comen batatas y "Ramion" (fideos baratos de Corea). Después de escuchar eso, hablé con mi esposa, y le dije, "Vamos a preparar una gran cena". Pocos días después, mi esposa preparó con todo su corazón mucha comida coreana, y de esa manera invitamos a una veintena de kenianos a mi casa. Esa fue la primera vez que disfrutaban de una cena en una casa coreana. Ellos estuvieron muy contentos, e incluso nos cantaron canciones de alabanza como agradecimiento.   

     

    Después de tener una agradable charla con ellos, les pregunté cuando tenían planeado dejar el país y además les dije, "Ya que todos ustedes han venido a visitar mi país, me gustaría saber si hay algo que les gustaría hacer durante su estancia aquí." Respondieron sinceramente: "Estamos en Corea, pero no somos capaces de ser conscientes de ello, debido a que solo conocemos la Expo. Nos gustaría viajar por las ciudades de Corea, pero no podemos. Desearíamos poder viajar por el interior de Corea". Entonces yo les ofrecí a ayudarles, les dije, "cuando visito a las provincias, la mayoría de los asientos de mi auto están vacíos. En mis viajes podría tomar a dos o tres de ustedes conmigo y así viajar juntos. ¿Les gustaría viajar conmigo, incluso en esas condiciones?". Ellos se llenaron de alegría con mi propuesta. Desde entonces los llamaba cada vez que viajaba a las provincias a fin de predicar el evangelio, y se turnaban para viajar conmigo en mi auto. Sea a la ciudad de Pusan ​​o de Mockpo, cada momento que viajaba a predicar la Palabra, viajaba con ellos. Mientras tenia esta buena relación con ellos, el ministro de Comercio e Industria de Kenia pasó a visitar Corea. Cuando el ministro llegó a la Expo y se reunió con su pueblo, todos ellos hablaron con él acerca de mí. "El Pastor Park es tan amable. Le encanta nuestro país y ha sido muy bueno con nosotros durante nuestra estancia aquí." 

      

    Después de unos días, el ministro me llamó y me agradeció por mi hospitalidad. Además deseaba verme para mostrarme su gratitud. Le dije, "siempre y cuando sea usted el que me visite no hay ningún problema, ¿por qué no cenamos hoy en mi casa?" El ministro aceptó felizmente la invitación y vino a mi casa esa noche. Nos servimos la cena y después tuvimos un momento de comunión. Cuando estaba por terminar la velada, le entregue al ministro una copia de mi libro "Solo por la obra de Jesús" como un regalo. Él estaba encantado y me dijo: "Nuestro presidente va a la iglesia todos los domingos y disfruta de la lectura de libros cristianos, ¿me podría dar una copia para el?". Después de darle otro libro, el me invitó a África. Fue así que a través de estos acontecimientos tuve la oportunidad de dirigir mis primeros pasos hacia África.   

     

    Durante mucho tiempo habíamos estado orando a Dios para que abra el camino y así poder predicar el evangelio en África. A pesar de nuestras oraciones, no teníamos idea de cómo podíamos introducir el evangelio en ese continente. Sin embargo, hemos sido testigos de como el Señor escuchó nuestras oraciones y abrió el camino para el evangelio. Cuando pienso en estas cosas, está claro que no fui yo quien sirvió al Señor, sino que yo fui servido por Él, ya que fue Él quien me protegió, ayudó y sirvió mucho más que cualquier otro secretario, ayudante o cualquier otra persona en el mundo.   

     

    Publique una serie de comentarios del libro de Hebreos en la revista "Good News Magazine". Ya que esta serie de comentarios estaba llegando a su fin, la editorial me dijo: "Pastor, nos gustaría publicar en nuestra serie de testimonios acerca de cómo Dios ha obrado a través de su vida. Por favor, escriba su testimonio". Cuando terminé  de escribir los comentarios del libro de Hebreos, comencé a reflexionar sobre mi pasado. Yo fui un persona que siempre fue desleal, desobediente e inactiva ante el Señor. Sin embargo, él me ayudó maravillosamente y me protegió. Muchas de las buenas cosas hechas por el Señor en mi vida, El las hizo simplemente haciéndome orar de rodillas. "Señor, no es que yo te he servido, sino que yo fui servido por ti. De ahora en mas, yo quiero servirte Señor!". Cuando pienso en cómo Dios con sus manos guió, ayudó y protegió a un paria como yo, no me alcanzan las palabras para agradecerle. Por esta razón, no quiero enorgullecerme de mí mismo o de mis buenas obras, sino dar testimonio en la revista Good News Magazine de cómo el Señor me amó, ayudó y trabajó a través mi. Esta es la forma en que el Señor trabaja en nosotros. Por lo tanto, he decidido en mi corazón escribir este testimonio para testificar y glorificar a Dios, quien trabajó de una maravillosa manera en mi vida.   

     

     

    El día de mi salvación   

     

    En el año 1962 recibí la salvación después de haber estado perdido en mis pecados. Nunca podré olvidar ese día, el día en el cual todos mis pecados fueron lavados y blanqueados como la nieve, el día en que la carga de mi pecado fue quitada de mi. La paz y la gratitud que tuvo mi corazón ese día podría compararse a la del siervo que recibió de su maestro el perdón de la deuda de diez mil talentos. A partir de ese momento, mi corazón se acercó  a Dios y el obstáculo del pecado fue quitado para siempre. Cuando el Señor oyó mi oración, la paz y alegría que nunca había experimentado antes, las ganas de predicar el evangelio y el deseo de atesorar la palabra vinieron a mi corazón. Grandes bendiciones y alegrías que nunca había sido capaz de soñar en el pasado, comenzaron a llenar mi corazón una tras otra.   

     

    Al reflexionar sobre mi pasado, ni siquiera una pequeña parte de mi tenia felicidad, agradecimiento o paz. Yo no tenía el más mínimo sentido de amor, fe o esperanza. Así como el médico opera a un paciente con cáncer con el fin de encontrar el cáncer en el estómago, los intestinos, el hígado, y en la vesícula, así el Señor cuando buscaba en mi corazón solo encontraba deseos lujuriosos, en el corazón que fue creado para tener paz, alegría, agradecimiento, amor y esperanza. Habiendo fracasado por andar tras los deseos de lujuria, mi corazón se llenó de quejas, resentimientos, mentiras, odio y mal. No había manera de encontrar un poco de paz dentro de mi y tampoco tenia el descanso, amor o fe que tanto estaba buscando.   

     

    Mi amado Señor llamó a la puerta de mi corazón, el cual estaba sucio y destruido. Cuando le abrí la puerta de mi corazón, Él empezó a llenarlo todo con su amor, paz y gozo. Gracias a la gracia, se pudo lograr que un pecador malvado y sucio como yo se convierta en un justo a través de la justicia de Jesús. Comencé a llevar una vida santa por la santidad de Jesús y disfrutar de la paz que Él me había dado. Ahora, miro el mañana con la esperanza que me da Jesús y llevo una vida diferente. Puedo dar testimonio de que todo se hizo posible por la gracia del Dios vivo. El Señor abrió la puerta para que podamos llevar el evangelio a África cuando oramos por África. También escuchó a nuestra oración a pesar de contar con la oposición de muchas personas, permitiéndonos predicar el evangelio en cárceles y en ciudades de leprosos. A pesar de ser personas con miles de errores, Él  nos ayudó a predicar el evangelio en Rusia, China, Japón, así como en muchos otros países a través del envío de misioneros.   

     

    Después de haber recibido la salvación y volverme a Dios, tuve la oportunidad de experimentar estas grandes y gloriosas obras de Dios. Así como una bonita flor brota sobre un montón de sucio estiércol, Dios hizo de mi sucio y malvado corazón un corazón limpio y así plantó su preciosa obra en él. A partir de ahora, a través de la revista Good News Magazine me gustaría compartir con los lectores el trabajo precioso de Dios. Tanto como sea posible, quiero que la misma gracia que he recibido pueda encontrar un lugar en el corazón de todos los que estén leyendo este testimonio. Deseo que el Señor que me salvó, también pueda trabajar en usted y que todos puedan vivir en su gracia y con su bendición. Este testimonio es una introducción de lo mucho más que vendrá el próximo mes.   

     

    Gracias.

     

  • twitter facebook
  • 목록