Un dia, despues de haber terminado la instruccion de reclutas, cuando yo estaba entrenando en el centro de entrenamiento de comunicaciones, caminaba despues de la practica y vi al comandante que venia hacia mi. Yo tenia miedo de encontrarme con el comandante y por eso lo salude en alta voz dicindole: "¡solidaridad!". El nos llamo; diciendo: "Vengan aqui". "Si, Ock Soo Park y otros dos estamos aqui a su orden". El comandante pregunto a su asistente: "¿Tambien se puede condecorar a los estudiantes?" "Si, es posible". "Condecoren a estos tres". Era natural que salude a los superiores, ¡pero esta vez fuimos condecorados por causa de un buen saludo!

Despues de unos dias, el cuartel general nos llamo para darnos la condecoracion. Me cambie de ropa y me puse la hebilla de mi companero que el limpio dejandola brillante. El comandante de la compania me enseno a practicar como recibir la condecoracion. "Cuando el comandante te de la mano no tienes que agarrarla con fuerza, solamente le dejas tu mano y el comandante la sacudira, etc". Para recibir una condecoracion en un minuto practique treinta minutos. Por fin comenzo el acto de condecoracion delante de todos los soldados del cuerpo. "Nombre: Ock Soo Park. Numero de serie militar... "Este soldado tiene la mentalidad de un soldado exelente, por lo cual lo condecoramos..." Despues que fuimos condecorados nos reimos mucho porque fuimos condecorados por un motivo justificable pero sin mayor importancia. Despues de lo que sucedio, se divulgo mi nombre entre todos los soldados del cuerpo militar. Cuando salieron a trabajar fuera del cuartel, dijeron: "He aqui al cristiano Ock Soo Park, hoy no encontraremos un accidente de transito". Cuando alguna vez forme sin hacer la cola, inmediatamente dijeron: "¡Miren! ¿Un cristiano puede colarse?". Dios estaba conmigo; primero permitio que se anunciara a todos los soldados que yo era el que cree en Jesus y despues constantemente me levanto y se manifesto en mi.



Un dia, mientras hacia guardia, leia la Biblia porque mi corazon se profundizo en la palabra de Dios. Senti que mi casco pesaba mucho y lo puse en el suelo; despues me despoje de mi cinturon y puse en el suelo el fusil. Me sente encima del casco y asi leia la Biblia.En esa epoca no tenia tiempo para leer la Biblia y orar, por eso el tiempo de guardia en la cumbre del monte era muy buen tiempo para leer la Biblia. Por esa razon, saque la Biblia de mi bolsillo y comence a leer. Dos horas era un tiempo muy conveniente para profundizarse en la palabra de Dios porque es un tiempo ni corto ni largo. Mi corazon estaba profundizado en la Biblia y de pronto oi crujir algo y vi que el comandante del cuerpo militar, en buso, estaba subiendo a diez metros frente a mi. Me asuste en gran manera y pense: "Soy digno de entrar en el calabozo". Inmediatamente me levante, cargue el fusil, me puse el cinturon y el casco y tire la Biblia dentro del foso antiaereo. Salude: "En el servicio no sucedio nada". El comandante se rio por causa de mi extrano comportamiento pero me reconocio; yo no era el teniente ni era un soldado dispuesto legalmente sino solo un estudiante que no era nada. "Haras la hora de religion y la hora de servicio militar". "Si comandante"-el comandante converso conmigo un momento- ¿Tuviste vacaciones?" "Todavia no". "¿No tuviste o no aceptaste?" El comandante me hablo con humanidad, bondadosamente, a causa de que yo estaba en tension. "En el futuro tu haras la obra de religion pero no en la hora del servicio militar sino en la hora de religion" Despues de un tiempo el comandante me llamo y me dijo: "Vamos a construir la iglesia", y ordeno al oficial administrativo: "No mandaras a Ock Soo Park para que haga otras cosas sino solamente a la obra de religion". En aquel tiempo era la guerra de Vietnam por lo cual fui llamado varias veces porque yo era un soldado de comunicaciones. Antes de partir yo me presente al comandante para declarar y entonces el comandante ordeno: "No lo mandaran". De esa manera me libro unas dos veces y despues no se ponia mas mi nombre como soldado enviado. Asi podia predicar a muchos estudiantes que pasaban por aquel cuerpo militar mientras estaba sirviendo en el centro de entrenamiento de comunicaciones