Un dia, cuando yo pastoreaba como evangelista de una pequena iglesia de Chang Pal Li, en Go Chang, los misioneros que nos entrenaban me comunicaron asi “venga a Daegu”. Yo tenia que orar a Dios por el pasaje. Pasaron el viernes y el sabado y todavia no lo tenia. El domingo yo anuncie que estaria ausente porque debia viajar a Daegu. Yo tenia que avisar porque yo era el evangelista, pero dentro de mi yo esperaba que los hermanos me dieran el pasaje al enterarse de mi viaje, pero nadie me dio y regresaron a sus casas despues que terminaron la adoracion de la noche. Por mas que rogue toda la noche no pude conseguir el pasaje y en la manana sali de la iglesia.

Aquella aldea se llamaba Chang Pal Li porque estaba a una distancia de 8 “lis” del mercado de Go Chang (1“li”= 400 metros. 8 “lis”= 400 x 8= 3,200 metros = 3km. y 200 metros). Los aldeanos iban caminando 8 “lis” hasta la ciudad de Go Chang. En el camino hacia la ciudad de Go Chang estaba la casa del hermano tesorero de la iglesia. Mientras me acercaba a su casa yo estaba pensativo y me imaginaba: “Si, hermano, realmente tengo que ir a Daegu pero no tengo pasaje”. Y el debia decirme: “Si evangelista, aqui tengo”. Pero, por otro lado, yo pensaba: “Soy un siervo de Dios, no puedo pedir al hombre”. Y tambien me imaginaba que antes de hablarle, el hermano tesorero me decia: “Evangelista: ¿es verdad que esta yendo a Daegu? Pase a mi casa. ¿Porque no toma una taza de cafe” “¿Tiene pasaje?” Pero esto tambien era apoyarse en el hombre.

Asi estaba en conflicto. Despues yo pensaba que debo apoyarme solamente en Dios en todas las cosas de mi vida, y que si por causa de esa pequena dificultad yo me apoyaba en el hombre, eso no era la vida creencia. “Si no tengo pasaje, ire a pie. Si no puedo, no puedo. Nunca mas me apoyare en el hombre” En ese momento he decidido asi e inmediatamente desaparecio toda la inquietud y el conflicto, y la paz llego a mi corazon. Por eso, ya no pase delante de la casa del tesorero sino que a proposito pase por otro lado.


Despues de poco tiempo de pasar aquella casa, el omnibus que va a Daegu se acercaba lentamente. Pense: “¿Tengo que parar al omnibus o no?” Mientras pensaba, el omnibus se detuvo delante de mi y se abrio la puerta. Pense que el conductor queria que yo subiera, y subi. Al subir, alguien me llamo: “Ven aqui evangelista Park”. Era una hermana conocida de la iglesia. “Sientate aqui, ¿vas a Daegu?” “Si, estoy yendo a Daegu”. Entre tanto que conversabamos, partio el omnibus de la ciudad Go Chang y la cobradora se acerco con el boleto y un boligrafo. Yo dije que no tenia pasaje. En ese momento, la hermana me dijo: “Yo se todo”, y abrio su billetera y pago mi pasaje. Ella era viuda y vivia de su trabajo de coser, en Daegu. Algunas veces al ano visitaba a su mama y le entregaba todo el dinero que llevaba con excepcion del pasaje, porque su mama vivia pobremente y porque ademas no habia dinero en el campo. Pero ese dia, extranamente, despues que saco el dinero de su billetera, lo guardo otra vez. Por esto, penso: “¿Porque estoy regresando sin entregar el dinero a mi mama? Ya tengo mucha edad, por eso soy tacana. ¿Por que estoy asi?” Mientras se arrepentia en el omnibus vio al evangelista Park acercandose al paradero. En ese momento, surgio una revelacion: “Ah, seguro que Dios me permitio este dinero para el pasaje del evangelista Park”. Luego, ella dijo al chofer: “¡Conductor! ¡Pare, por favor, tengo que llevar una persona!” Y me llevo. Asi ella testifico.

Cuando llegamos a Daegu le dije: “Me voy”. Ella me dijo: “no te vayas”, y me llevo a su casa, y me sirvio el almuerzo. Ese dia tambien me dio panes de arroz pegajoso, que son mis favoritos. Despues ella metio su mano con dinero en mi bolsillo. Me parecio que habia conseguido prestado de una vecina. Me dijo: “sufres en el campo, por supuesto que la obra de Dios tiene mucho sufrimiento”, y me despidio con consolacion.

Aquel dia, en la noche, yo ore de rodillas porque entendi que Dios me escucho y preparo el pasaje por medio de aquella hermana. Si yo hubiera entrado en la casa del hermano tesorero, el omnibus hubiera pasado y aunque Dios habia preparado todas las cosas para mi, no hubiera podido recibirlas. Tambien hubiera murmurado de Dios pensando que no me escucho. Por poco perdi la obra de Dios. Aunque era una pequena cosa, yo entendi que Dios habia provisto su obra para mi. Despues, muchas veces, no podia comer por falta de comida, pero no lo mostraba a los hermanos, ni daba una sugerencia. Solamente pedia a Dios, y cada vez que le pedia, Dios me respondia.