Mientras vivía la vida de creencia por más que confesaba de labios que creía en Dios, vivía preocupado por no creer que Dios estaba conmigo cada vez que tenia distintas dificultades; pero el misionero que nos había entrenado en seminario nos enseñaba la vida cristiana muy diferente a la que yo conocía. El nos decía que no debíamos traer dinero de nuestras casas, ni tampoco insinuarlo a las personas. El nos decía a nosotros que durante 24 Hs. al día recibíamos entrenamiento que debíamos comer, viajar en ómnibus y conseguir cuadernos. En aquel tiempo, al principio del año 1960, en el cual mi pais pasaba por dificultades económicas, nosotros esperábamos que el misionero americano tuviera mucho dinero y nos ayudará; pensabamos que en su seminario recibiríamos entrenamiento comiendo chocolates, café y sandwich.

No obstante sin darnos nada nos decía, "Solo pidan a Dios". Por tanto muy a menudo pasábamos hambre, pero cada vez que pasábamos hambre el venía a nosotros y nos exortaba: ¿Porqué no comen?. Pero de verdad aunque orábamos, no teníamos fe que Dios nos daria nuestras necesidades, orando pensabamos humanamente que alguien nos daría dinero o que nuestros padres nos enviar an arroz. Aunque recib amos alimentos no podíamos distinguir si de verdad Dios nos había contestado o si los hombres se compadecían de nosotros y me sentía confundido.

Un día el misionero nos dijo: desde el próximo lunes van a partir al viaje de evangelización sin dinero, en esta semana orando deben prepararse. Cuando llegó el dia lunes nuevamente nos reunió y el también tenía preparado un atado de folletos en coreano para ir al viaje de evangelización. Antes de partir el misionero metió la mano en el bolsillo, yo pensé que nos daría dinero, luego lo sacó y lo puso entre nosotros y eran mas o menos dos billetes de mil won, que no eran de mucho valor, luego nos dijo:¡ Hagan lo mismo! Había un seminarista que antes de ser salvo era pastor, el cual fue luego mi compañero de viaje, los demás seminaristas sacaron de sus bolsillos un poco de dinero nada más, pero aquel ex-pastor saco del bolsillo bastante dinero más que los demás, por lo que me autocompadecidos . El misionero mandó a aquel hermano que metiera el dinero en la caja de ofrenda. Luego a cada grupo dió a conocer el destino de sus viajes y les dijo: Después de una semana regresen, aunque yo no voy con vosotros para ver vuestros hechos, pero Dios lo sabe todo. Jamás extiendan sus manos a los hombres, ni insinuen sus necesidades a nadie sino sólo a Dios, si fuereis verdaderos siervos, El os ayudará Todos así hemos partido sin tener ni una moneda, también el misionero partió a pie sin dinero y además sin saber siquiera el idioma coreano.

Mi grupo fue enviado a la ciudad Pohang. Después de haber partido de Taegu, al llegar a Inchun, sentimos hambre, pero no s lo por el hambre nos preocupábamos sino por el lugar en donde dormiríamos esa noche. Aunque visitando cada casa evangelizabamos, yo solo pensaba interiormente, quien nos dará un poco de arroz, y quien nos ofrecera un lugar para dormir?. Solo tenía ese pensamiento; eso era más importante para mí que predicar. Al entrar a una casa con un pensamiento lo hacia: "Señor, permítanos dormir en esta casa". No se si por este pensamiento no nos escuchaban y nos decian: Si ! Entendemos, váyanse. De esta manera visitabamos predicando y llegada las 21:30 Hs. todos los aldeanos se durmieron, y nos sentimos decepcionados, por lo que hemos partido de aquella aldea rumbo a Fohang caminando hasta las 3:00 de la madrugada, y nos sentimos hambrientos, cansados y con sueño. Por lo cual me dirigí al hermano que era mi acompañante y le dije: Hermano, durmamos bajo aquel puente y luego sigamos nuestro camino, aquel hermano me respondio : Hermano Park, aguantemos un poco mas, el Señor tiene todo provisto para nosotros, sin embargo yo no pude aguantar mas y al llegar las 3:30 de la madrugada el lugar estaba cubierto de escarchas, hacia mucho frío y comenzamos a temblar. Junto al camino encontramos una iglesia y le dije: entremos all , estirándole entramos por la puerta abierta, era una iglesia del campo y en vez de orar, en posición de oración nos quedamos dormidos. Después de un rato comenzaron a llegar las personas para la reunión de oración de la madrugada, sin embargo hasta que terminó el tiempo de oración apoyado me dormía.


Después alguien despertándome me decía: Vamos a comer!. Inesperadamente desperté y fui con él, all me dí cuenta que el evangelista de aquella iglesia y mi compañero (ex-pastor) eran conocidos; luego después de haber comido la abundante comida servida volvimos a partir. Mi compañero y aquel evangelista eran destacados en las iglesias en general, por tanto no entendi , ¿ sera que nuestras necesidades fueron provistas por Dios o comimos por ser conocidos de aquel evangelista?. Yendo desde la ciudad de Fohang hasta Angang hemos predicado, pero era algo muy raro el hecho de que algunas personas nos invitaban a comer y a dormir en sus casas. Igualmente no pude reconocer que era obra de Dios, sino pensaba que solo era porque ellos se compadecían de nosotros.


Después de haber terminado nuestro viaje teníamos que regresar de Angang a Taegu y el dinero que conseguimos era justo para pagar nuestro pasaje hasta Kyungyu, y de repente un hombre palmeándome la espalda me dijo: Hoy yo quisiera comprarles el almuerzo! ¿ Podrian seguirme?. Entonces en esta vez pude darme cuenta que era obra de Dios y le dí gracias a Dios. Justamente era un dia feriado y el restaurante estaba cerrado y fuimos a otro que tambien estaba cerrado, en cada restaurante que llegabamos se encontraba cerrado, entonces el hombre después de mirar la hora nos dijo: Señores hoy tanto quise invitarles, sin embargo aparte de los bares, los restaurantes estan todos cerrado.Creo que no podrian ir ustedes al bar. Por el hecho de estar ocupado no podre acompañarlos por lo que les entregar el dinero y así despidiéndose se fue, luego comenzamos a contar el dinero que era de bastante valor y en vez de comprar almuerzo, hemos comprado los boletos de tren hasta Tegu, y con el dinero restante hemos comido cada uno un plato de chayangmiong, y ni faltó ni sobró un centavo. Aquel dia en que la mayoria de los restaurantes estuvieron cerrados, fue ya planeado por Dios.

Después de cierto tiempo nuevamente el misionero nos envió a otro viaje de evangelización, esta vez se cambio mi compañero por otro hermano y fuimos hacia Chongdo y Miriang, a veces pasando hambre; a veces comiendo, llegamos a Chongdo, mientras ibamos hacia Taegu anocheció , y predicando en el camino en mi corazón habia un pensamiento... que comeremos y donde dormiremos?. Aunque decia que Dios proveerá pero por no tener la fé y por no ver lo provisto por Dios estuve preocupado, por más que predicaba en cada casa no había nadie que nos invitará; al final decidimos caminar desde Chongdo hasta Kyungsang por la ruta asfaltada, luego de caminar mucho encontramos bajo la luz de las estrellas a un anciano tirado en en asfalto, despues de haberlo levantado nos dimos cuenta que estaba borracho y le preguntamos, donde quedaba su casa, el nos respondió tal, tal parte de Kyungsang; estábamos distanciados a unos 15 Km. de aquel lugar, ya estabamos cansados y hambrientos pero no podiamos ir dejando a este anciano por lo que ayudándole lo llevamos.

Mientras caminábamos el anciano exclamó : Mis zapatos! y allí vimos que estaba descalzo, al momento de descalzarse nos hubiese dicho pero después de caminar un largo trecho, recien ahí empezó a pedir sus zapatos. Luego encontrando los zapatos lo calzamos y pasando cierto tiempo nuevamente comenzó a pedir sus zapatos. Después que hubo repetido unas cuantas veces me enoje bastante y me dió ganas de ser indiferente abandonándolo, pero no podía, luego continuamos llevá ndole; al llegar a un lugar que estaba retirado como a 4 Km. de Kyungsang el anciano despertó y volvió en si . - Qué le ha pasado?

- Fui al monte a recoger leña... tampoco se que me ocurrió - Seguro que su casa esta ubicada en Kyungsang? - ¡Seguro! Cerca de la medianoche llegamos a Kyungsang y a la entrada de la ciudad había un alumbrado público, bajo el cual estaban 5 o 6 jóvenes parados, y al vernos uno de ellos vino a nosotros: - ¡Oh! Padre, ¿ ahora regreso a nosotros ? saludando a su padre nos preguntó : ¿Señores, que le aconteció a mi padre? - Nosotros tampoco sabemos, solo le encontramos en la calle y le hemos traído 15 Km. - Gracias! ya es muy tarde, vamos a mi casa. Luego nos fuimos a su casa y mientras nos preparaban algo de comer les predicamos a sus familias, mientras uno predicaba el otro dormía, y así por turno predicabamos. De este modo predicando cerca de la 1:00 de la madrugada, nos sirvieron la comida, un tazón lleno de arroz, cuyo pico era bien redondo, después de haberlo comido la nuera de aquel anciano nos dijo: "Estan listos para dormir". Al entrar me parecía que era el dormitorio matrimonial del hijo del anciano; en donde el juego de cama estaba bien puesto y no supimos donde ellos habian dormido. Hemos dormido en aquel dormitorio calefaccionado, al dia siguiente al levantarnos el hijo del anciano escucho que iríamos a Taegu, entonces fue a la estación de tren, compró 2 boletos y nos trajo.

Dios tenía provisto la comida y el dormitorio para nosotros, pero sin embargo vanamente nos preocupabamos predicando pensando si alguien nos daría posada en su casa y me sentía muy insensato por no poder creer en Dios. Originalmente yo era una persona sin fe; pero cuanto más permanecía en Jesús Dios me había ayudado y dirigido haciendo que solo creyera en Él.