Desde que mi madre era soltera asistía a la Iglesia, hasta que se casó y vino a vivir con la familia de mi padre. En aquel tiempo ella no podía decir a sus suegros atrevidamente que se iría a la Iglesia. Cuando yo era niño muy a menudo había escuchado el himno que mi madre cantaba mientras cosía la ropa: "Cuando venga al mundo, mi Salvador Señor Jesucristo" y después mi madre empezó a ir a la iglesia con mis hermanos; sin nocion pasando el tiempo me encontré asistiendo a la iglesia, a la escuela dominical, a la escuela bíblica en verano, a los preparativos de Navidad, etc..., había muchas actividades interesantes en la iglesia. He recibido muchos premios y alabanzas, aunque me digan que crecí en la iglesia, no era una palabra exagerada porque crecí recibiendo educación de los profesores de la escuela dominical y del pastor, lo normal sería que al crecer fuese una buena persona, sin embargo, a medida que crecía iba cometiendo muchos pecados. Al principio pensaba que no seria grave pecar un poco y al juntarne con mis amigos poco a poco comence a cometer muchos pecados. Pero era muy raro la vida sin pecar, era muy aburrido y no era interesante pero cometiendo pecados era muy interesante, por tanto he crecido abrumado en el pecado por lo cual al irme a la iglesia el dia domingo, me sentía muy angustiado.
Después fui a la ciudad de Seúl para estudiar, viviendo con algunos amigos del colegio, mensualmente mi familia me enviaba para mis gastos y luego de tres meses dejaron de hacerlo. Los amigos con los que vivía me insistían por el pago del alquiler. He llegado al punto de no querer volver a la casa después de salir del colegio. Un día me vino ganas de ganar dinero, justamente he visto el anuncio de oferta de trabajo que buscaba repartidor de periódicos, fui junto al secretario de la oficina del distribuidor de periódicos y me entreviste con el y dijo que para poder trabajar debería entregar la garantía, para que después de cobrar el costo de los periódicos no huyera. Se necesitaba depositar diez mil won, lo cual era de mucho valor en aquella época. Apenas lo conseguí el secretario me dijo que si dentro de tres meses abandonaba el trabajo no podria devolvermelo, sin embargo me preguntó, quisieras trabajar? Yo le respondí: Si! e hice el contrato con él.
Me entregó unas 300 casas y empece a distribuir el periódico. Cada mes habia una cierta cantidad de dinero que habia de entregar a la oficina del distribuidor de periódico, me explico que lo que sobrara sería mio. Al calcular me parecía que unas cincuenta a sesenta casas sería mi ganancia.
Después de un mes que he trabajado arduamente al cobrar el costo de los periódicos de muchas casas, me dijeron los dueños de casa: quien te autorizó para distribuir el periódico en mi casa?! No me querían pagar, las cuales eran unas cincuenta casas. Me di cuenta que al entregarme la zona de trabajo a propósito las incluyó, pues la oficina de periódico estaba aumentando la cantidad de periódicos continuamente, pero las casas que lo leen estaban limitadas. Aunque duramente he trabajado durante un mes no me sobro nada, ya no podia trabajar más al pensar la condición de trabajo, me di cuenta que era un engaño. Empece a pensar como me podría vengar de ellos? Al fin un dia cuando cobre los costos de los periódicos vi que eran casi el doble de la garantía que había entregado para empezar a trabajar y me escapé con el dinero.
Me sentía muy inquieto al estar en la ciudad de Seúl, por lo que decidí ir a mi pueblo natal en donde mis padres y mis hermanos me preguntaron porque habia abandonado mis estudios para volver. Si hubiera contado a los mayores no era nada lo que yo había hecho, pero tenía mucho miedo de contar. Cuando mi padre me llamaba, no respondía nada, estuve callado con la cabeza baja. A la hora de comer no comía para no estar junto a mi padre. Desde el colegio de Seúl me han llegado cartas en las que estaban escritas que si volvía se responsabilizarían de cualquier asunto. Sin embargo las rompí todas, después de dos meses me tranquilice, pero me sentía muy aburrido al vivir en el campo. Mi padre me envio al campo de cebada para arrancarlas y todo el día apenas pude arrancar una fila. Era muy aburrida la vida en el campo, reuniéndome con mis amigos de dia y de noche solo hacia lo malo y obligatoriamente me iba a la iglesia.
En la iglesia sentía mucho miedo de que Jesús venga pronto, pues me caería directo al infierno. Siempre atado al miedo del pecado y bajo la condenación he vivido. De verdad fue un año que ni siquiera quisiera acordarme, no podía continuar el estudio, ni ocuparme en la agricultura, ni estaba capacitado para funcionario público, ni pude alistarme en el ejército por problema dental, fuí reprobado en el exámen. Nada me salía bien, Dios me ha permitido este gran sufrimiento. En aquel tiempo me dí cuenta que en el mundo no había nadie mas inútil que yo. Anteriormente me creía util e inteligente. Por mas que decidí suicidarme, no podía, porque yo era una persona muy complicada. Al tener ganas de suicidarme debía actuar, sin pensar, por otro lado tenia miedo de morir. Cuando engañe al distribuidor de periódicos en la ciudad Seúl me parecía justo, pero al pensar estando en la iglesia eran todos pecados mis hechos. Estuve tan afligido que fumaba y bebía. Un dia con mis amigos hemos entrado en un campo ajeno de maníes y batatas, después de haber comido mucho me di cuenta que era el campo de mi padre. También en la iglesia era muy divertido jugar con los jóvenes; en el verano en las chozas del huerto, en el invierno en cine o confitería, en aquel tiempo nosotros teníamos el nuevo testamento tamaño bolsillo. Al terminar el culto nos reuníamos para comer, tomar, jugar y así nos divertíamos, pero al estar en la presencia de Dios me sentía condenado. Hasta ahora he vivido con un mal comportamiento, si esforzándome podría cambiarme iría bien. De esta manera decidía e intentaba, sin embargo cuanto más procuraba, tanto menos me salía. En cada campaña evangelística, en cada año nuevo decidía a no pecar mas. Esta vez me saldra bien, aunque llorando me arrepentía y otra vez caía en el pecado. Hasta que me llego un pensamiento AH, NO SOY EL PUEBLO DESTINADO!, sino destinado para el infierno. Entonces pecaré libremente e iré al infierno!, y aunque pecaba pero en vez de sentir paz me sentía afligido, con necesidad de ir a la iglesia.
En una campaña escuche que el Señor Jesús habia perdonado todos nuestros pecados. Si hubiera escuchado solo hasta ahí seria bueno, pero escuché que si recibía el perdón, no se podría acordar mas del pecado, me confundí, todavía me acuerdo de mi pecado, por lo cual un año mas he vivido angustiado. En los dias que no había culto iba a la iglesia y clamaba al Señor. " Dios, dígame si mi pecado ha sido perdonado, aunque sea una palabra nada mas"! en vez de buscar en la biblia quise escucharla en vivo. Sin embargo no habia respuesta conforme a las pisadas de los que antes que yo caminaron en este camino de creencia. Arrepintiéndome "Señor, soy pecador" he vivido. Me iba a la reunión de oración de cada madrugada, pues me sentía avergonzado de contar mis pecados en la presencia de las personas, "Dios hoy he cometido pecado, perdóneme". En la madrugada en primer lugar me iba a la iglesia, prendia la lámpara y tocaba la campaña. Era muy grande la campaña, cuyo diámetro era más de un metro y yo suspendido de la cuerda, apenas podía tocarla, y luego iba a la casa del Pastor, le despertaba "Pastor ya llego la hora", luego tenía hora para confesar mis pecados, hasta este punto vivia celosamente. Después de confesar mis pecados me sentia un poco aliviado, pero mientras llevaba una vida afanada me daba cuenta que algo estaba mal. Continuamente pensaba que a Dios no le agradaría esta manera, diciendo creo en Jesús, cometiendo el pecado y arrepintiéndome. Otra vez cometía pecado, me arrepientía y cuando iba a la iglesia me sentía muy dolorido en mi corazón. Aunque cometí el pecado por ignorancia de la solución buscaba otra manera llorando y confesando. Sin tener relación normal con Dios, solo confesando mi pecado he gastado todo el tiempo.
Me di cuenta que en mi creencia algo estaba mal, pero no sabía que era. Una noche visite al pastor, le confesé "Pastor vengo a consultarle sobre mi creencia", el me dijo: Pase señor Park. Le dije: "Aunque me da verguenza, le quisiera contar mi pasado. Cuando yo estudiaba en la ciudad de Seúl he cometido estos pecados y luego también los otros, soy malvado, he confesado mis pecados, he procurado para dar fruto de arrepentimiento, sin embargo aún la raíz del pecado esta en mi y me molesta, "que voy a hacer, Pastor? Si ahora no tuviera la solución no podría llevar mas mi vida de creencia. Estuve muy serio por tanto hasta ahora me acuerdo de esa conversación. El me dijo: Señor Park, yo también tengo tres hijas que estudian en otra ciudad . Yo no sé nada de los hechos de mis hijas, señor Park, en la juventud cualquiera comete el pecado. Yo no podría decir que ellas no lo hacen, por más que son mis hijas, señor Park en este tiempo debe estar firme, si cayera, naufragaría su fe y se terminaría. En este tiempo oré mas celosamente, llevé su vida de creencia más celosamente. Señor Park, me comprende? Le respondí: Si!, pero no tenía fuerza. Ya sabía el resultado porque antes lo había intentado pero nada salía bien, asi he sufrido por mucho tiempo bajo la presión del pecado, pero no había nadie quien me evangelizara.
El 7 de Octubre del año 1962, era una madrugada del dia domingo, yo estuve solo orando en el salón de la Iglesia donde no estaba nadie. Estuve confesando mis pecados según mi memoria, cuando vinieron muchas personas me callé, cuando se retiraron otra vez confesé mis pecados a Dios y le pedí perdón rogándole. En esa mañana muy raramente había entrado en mi corazón que el Señor Jesús me había perdonado en la cruz. Nadie como ahora me había explicado detalladamente sobre el sacrificio de expiación del antiguo testamento o expiación eterna que el Señor habia hecho. Ah!, entonces mis pecados me son solucionados!, entendiendo asi me vino paz. Maravillosamente desde aquel tiempo sin darme cuenta empece a cambiar. A Dios que anteriormente lo sentía muy alejado de mi, ya lo sentía muy cercano, pude orar sinceramente por lo que estaba en mi corazón uno a uno, no religiosamente como antes. Cuanto más leía la biblia tanto más me interesaba, no se ha apartado de mi mano la biblia. Muchas veces había dormido abrazándola en mi seno. Antes de que me salvará Dios me habia mostrado quien era yo, cuan inutil soy, cuan malo soy que estaba lleno de pecado, que era digno de entrar en el infierno. Me mostró mi identidad. Dios me había salvado a mi que no podía tener ninguna esperanza. Después de ser salvo solo podia ver a Dios, no mas mi vida pasada. Cuando dejé de confiar en mi mismo y esperaba solo de Dios, maravillosamente Dios me tomó por cautivo, me dió su palabra y empezó a guiarme por gracia.